
Un pequeño embarcadero rompe el horizonte para adentrarse unos metros en el mar. Allí dos hombres pescan. No hablan entre ellos, ninguna presa en las redes, el sol del mediodía golpea inmisericorde sus cubiertas cabezas: Una imagen que se repite una y otra vez en todos los pueblos pesqueros, y de todos ellos conservo una fotografía: Arrieta, Getaria, Peñiscola, Carboneras, Llanes,.. todas iguales, todas distintas.
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