Estas tres señoras estaban haciendo fotos a sus compañeros de viaje y, cada vez que hacían una, se la enseñaban entre ellas. Era un nutrido grupo de ancianos ingleses y la verdad es que varios de ellos no podían apenas andar. Pero ahí estaban, como sus compañeros, como yo, como todos, visitando Timanfaya. Me pregunté quienes eran, cual era su historia: quizas alguno de ellos era un muy famoso ingeniero, o había escrito un libro,o yo que se qué. y me dije que ya daba igual lo que hubiera sido, porque ahora era uno más en un autobús de turistas ingleses. y entoces pensé porque nos volvemos locos intentando prosperar y sobresalir entre los demás, si al final vamos a ir todos de la mano en los últimos años, si vamos a ser el asiento 23 de un viaje a Benidorm. pero no es así ¿verdad?, ójala fuera tan fácil como dejarse llevar, ójala se pudiera parar esta mente traicionera y vivir siempre en paz, ójala bastara con encender la tele para que las ideas y los pensamientos dejaran de fluir y no tener esta continua sensación de que faltan las herramientas, las palabras para decir y expresar lo que sientes, esa continua necesidad de crear, de evolucionar, ójala pudiera dejar la cámara y ver el mundo sin ese continuo bombardeo de imaganes que asolan mi mente continuamente. A veces pienso todo esto, pero enseguida se me pasa; me encanta hacer todo lo que me haga sentir vivo, aunque a veces me lleve a comerme demasiado la cabeza. Para mi no hay mejor sensación que la de lograr sacar eso que por dentro te está literalmente comiendo: Puede gustar o no, pero ¿Qué mas da, si lo importante no es llegar, sino recorrer el camino?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario