La costa sureste de Lanzarote es abrupta, rocosa,... Donde la lava ha llegado hasta el mar no hay playas, sino roca pura y dura y las olas golpeándola día y noche. La zona de El Golf es buen ejemplo de ello. El pueblos se ha convertido en una sucesión de restaurantes con vistas a la costa. En la parte de atrás siempre hay alguien agachado junto al agua, rodeado de impacientes gaviotas, que van ocupando su lugar en función de su jerarquía: Las más fuertes están más cerca del hombre, las más débiles revolotean esperando su oportunidad. Lo que hace esa persona es limpiar pescado, que luego se servirá en el restaurante, así que todos los despojos que deje son comida fácil para estas aves oportunistas. Cuando el hombre se va, un auténtico enjambre de pájaros se lanza a por los restos y en unos minutos no dejará ni rastro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario