"...Me gusta por ejemplo ir en las diligencias y observar a los desconocidos que viajan conmigo, me gusta inventar sus vidas, adivinar porqué se van o porqué llegan. Me pregunto si pasará algo que nos una por azar o si nunca volveremos a cruzarnos,, que es lo más probable. Y como seguramente no volveremos a cruzarnos, pienso que esa intimidad es única, que podriamos seguir callados o confesarnos cualquier cosa, yo que sé, mirando por ejemplo a una señora pienso: ahora mismo podría decirle "la amo" [...] Quiero decir que me emociona sospechar que es la única vez que veré a los pasajeros de esa diligencia y no puedo evitar preguntarme en qué estarán pensando mientras me miran a mi, qué sentirán, que secretos tendrán,...."
"El viajero del tiempo", Andrés Neuman.
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